VI - La literatura en el cine mudo (2005)

 

I La mujer y el cine mudo

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El pasado 25 de julio, sábado, a las 12:30 horas 68 personas asistían en Uncastillo a la proyección de la película muda Sangre y arena, basada en la obra homónima y codirigida por el escritor Vicente
Blasco Ibáñez. Antes habían asistido a la proyección de una selección de trabajos de Segundo de Chomón y a cuatro cortometrajes mudos realizados entre 1995 y 2001.

Hay pocas filmotecas en España, con todos sus medios y su capacidad de difusión, que puedan reunir a un público semejante un sábado por la mañana (¡y en cualquier otro momento de la semana!). Ninguna si buena parte de ese público tiene que recorrer muchos kilómetros (Paris, Toulouse, Valencia, Madrid, Barcelona, Zaragoza…) para llegar hasta un perdido pueblo aragonés tan mal comunicado como Uncastillo. Y ello sin hacer apenas publicidad del evento y sin contar con el público potencial del propio pueblo, ocupado en la siega, en los últimos ensayos del concierto de final de curso de la Banda Municipal o en el disfrute de unas piscinas recién abiertas. Un botón de muestra de lo que fueron las VI Jornadas, dedicadas a La Literatura en el Cine Mudo y celebradas en el salón-pasillo del Ayuntamiento.

Al comenzar el mes de junio Tasio Peña ya había dirigido una nueva edición, la quinta, del Taller Infantil de Cine Mudo, en esta ocasión ayudado por Jesús Lou y Lupe Corraliza, con la colaboración previa de Alicia González. Tras ver la versión muda de la obra de Charles Dickens Oliver Twist (Frank LLoyd, 1922, con Jackie Coogan y Lon Chang) los pequeños se pusieron en el papel del pequeño huérfano y aprendieron jugando sobre los derechos de la infancia. Los más mayores pudieron escuchar a la gran Raquel Mellerel jueves 23 en el Centro de Día durante la conferencia-audición del escritor Javier Barreiro sobre la gran actriz y cantante aragonesa. La tarde del viernes estuvo dedicada nuevamente a los más pequeños aunque lamentablemente sólo unos pocos pudieron disfrutar con El Peliculón, la estupenda animación desarrollada por dos actrices del grupo zaragozano PAI. 

Caída la tarde le llegó el turno a la primera película, Carmen (J. Feyder, 1929), que proyectamos en dos sesiones acompañadas por el Mauro Coceano, pianista italiano residente en París que toco también percusiones y melódica. Mauro intervino en otros momentos de las Jornadas y en todas las ocasiones nos deleitó con su sensible y original acercamiento a las obras fílmicas. La película formaba parte del intercambio que mantenemos con el  Festival de Anères, que nos la ofreció en una versión digital recientemente restaurada y todavía sin comercializar.

El sábado fue, como de costumbre, el día fuerte. Ya hemos reseñado cómo comenzó. Mientras Javier Solchaga y su compañera Esther dirigían el Taller de Manualidades, en el piso de arriba proyectábamos los trabajos seleccionados este año del maestro turolense Segundo de Chomón: Metamorfosis de una mariposa, Cascadas de fuego y La gallina de los huevos de oro (Albert Capellani, 1905) éste último basado en la fábula de Jean de la Fontaine. A los cortos mudos siguieron cortometrajes del cine más reciente como El lanzador de martillo (1998, 2’) del bilbaíno Pedro Mari Santos, que nos acompañó y presentó su obra. Le sucedieron las de los aragoneses Javier Estella y José Manuel Fandós Una noche cualquiera (1994, 5’), Amores Huérfanos (1995, 5’), Breve metáfora visual (2001, 1’) y Mirada nº 1 (2001, 3’).


Cerramos la mañana con Sangre y Arena (V. Blasco Ibáñez, 1911) película restaurada por IVAC-La Filmoteca de Valencia y presentada por Santiago Barrachina, que se desplazó desde la capital del Turia. Al piano volvió a demostrar su maestría nuestro ya viejo amigo donostiarra Josetxo Fernández de Ortega, quien ya había levantado con su interpretación un sostenido aplauso en Anères en mayo.

Tras las proyecciones de la mañana, abrimos la sesión de tarde con nuestro homenaje a El Quijote en el cuarto centenario de la publicación de la primera parte de la extraordinaria obra de Cervantes. Gracias a la colaboración de Alberto Sánchez Millán pudimos proyectar dos versiones incompletas de Las aventuras de Don Quijote (L. Nonguet, 1902-3, 6’) y Don Quijote (C. de Morlhon, 1912-13, 18’).Se trataba de la adaptación cinematográfica más antigua conservada y de imágenes muy poco conocidas de otra adaptación posterior de El Quijote. Los pianistas Mauro Coceano y Josetxo Fernández de Ortega improvisaron el acompañamiento musical. Después asistimos a la proyección del vídeo del V Taller Infantil de Cine Mudo, centrado en la figura de Oliver Twist y los derechos de la infancia y a la entrega de la Bocina de Piedra de las Jornadas, particular reconocimiento que este año recayó en la Fundación Uncastillo, el fotógrafo y cineasta Alberto Sánchez Millán y el director de los Talleres Infantiles de Cine Mudo, Tasio Peña. A todos ellos agradecimos con nuestro pequeño homenaje su colaboración con las Jornadas desde su primera edición y sus aportaciones particulares al mundo del cine y la fotografía, en los casos de Alberto y Tasio. Cerramos la tarde con la proyección de una obra maestra del cine mudo, Fausto (Murnau, 1926) que estuvo magistralmente acompañada al piano por Jaime López en la que fue su “primera” participación en las Jornadas, ya que no pudimos menos que pedirle que volviera y aceptó encantado la propuesta. Para cerrar la noche del sábado preparamos dos platos especiales, El chico (1921), de Charles Chaplin con su banda sonora original, y el concierto de blues del grupo zaragozano Slowhands, que llenó el Casino de buena música. En El chico vimos el lanzamiento cinematográfico del niño Jackie Coogan, que un año después rodó la versión de Oliver Twist proyectada en el Taller Infantil.

La mañana del domingo la reservamos para la proyección del documento cinematográfico centroamericano más antiguo conservado, el documental Huelga de Dolores (1928, 13’) sobre una vieja fiesta universitaria con tintes de carnaval que sigue celebrándose y que pudimos ver gracias la colaboración de la productora zaragozana Nanuk. Después vimos distintas obras publicitarias y documentales restauradas por la Filmoteca de Zaragoza y agrupadas bajo los títulos Industrialización de Aragón (1924, 6’) y Publi-ciné (1923, 6’), que sirvieron de aperitivo para acercarnos a La madre (Pudovkin, 1926), en una versión sonorizada en DVD que no estaba a la altura del clásico del cine mudo ruso. En el cierre de las Jornadas proyectamos el recién montado cortometraje Klink (J. Labaien y R. Mendoza, Barcelona, 2005, 12’) y quisimos que los más pequeños tuvieran también su espacio con el corto de animación Gertie el dinosaurio (W. McCay, 1914) y la película El mundo perdido (Harry O. Hoyt y Willis Obrien, 1925) antecedente de Parque Jurásico. Fue el momento para el lucimiento al piano de Mariano Villafranca, que cada año pule estilo y sorprende más con su interpretación musical de las películas mudas. Así clausuramos las Jornadas y con la ayuda de algunos voluntarios y voluntarias desmontamos el cine improvisado en la primera planta del Ayuntamiento. Nos acompañaba Miguel Ángel Vicén, nuestro colaborador y fiel proyeccionista que no se explica cómo pero cada año regresa a Uncastillo durante las Jornadas. Es uno de nuestros amigos fieles como otros que también nos visitaron del Festival de Cine de Anères, la Tertulia Perdiguer, el Festival de Cine de Huesca, el de La Almunia, el de Jóvenes Realizadores de Zaragoza y el también zaragozano Colectivo Artymagen. A ellos, al resto de amigos de distintos lugares que nos acompañaron y también a quienes no pudieron venir les agradecemos su simpatía y su apoyo y esperamos seguir viéndolos por Uncastillo en cada nueva edición.

Ilustradora del cartel: Chus Idoype.

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