V - La ciudad en el cine mudo

 

I La mujer y el cine mudoCuando los hermanos Lumiére proyectaron sus primeras películas en París en el año 1895 la gran mayoría de la población española vivía en en el medio rural. Zaragoza acogía entonces en torno al 7 % de la población aragonesa. Hoy, poco más de un siglo después, la capital del Ebro reúne a la mitad de los aragoneses. También un destacado porcentaje de nuestros socios y socias tiene su residencia en una ciudad, destacando entre ellas Zaragoza. El cine, nació y ha estado siempre estrechamente vinculado a la ciudad como lugar de desarrollo y difusión pero la ciudad ha sido además un tema original y recurrente de las narraciones cinematográficas. Las V Jornadas de Cine Mudo de Uncastillo tuvieron este año como lema conductor “La ciudad en el cine mudo” y entre los destinos de nuestro viaje urbanita pudimos visitar de la mano de renombrados cineastas a las citadas París y Zaragoza pasando también por Guadalajara, Barcelona, Berlín, Burgos, Nueva York y Gerona, entre otros destinos reales e imaginarios

 

 

 

 

 

Pero, antes de relatar los avatares de nuestro particular viaje por la historia del primer cine, nos parece importante destacar lo que consideramos han sido los aspectos más destacados de estas V Jornadas. En primer lugar, queremos subrayar la creciente participación de público infantil en los actos de las Jornadas: 21 niños y niñas protagonizaron el IV Taller Infantil de Cine Mudo desarrollado en Uncastillo a primeros de junio, una treintena madrugaron el sábado de las Jornadas para acudir al espectáculo La linterna mágica y en casi todas las proyecciones contamos también con los más pequeños entre el público. Escuchar sus carcajadas entremezcladas con las de los mayores durante la proyección de Luces de la ciudad fue una verdadera delicia.


Mención y agradecimiento muy especial merece también la Banda Municipal de Uncastillo en su primera y exitosa participación en las Jornadas de Cine, con un concierto en la Plaza de la Villa que disfrutaron más de 300 personas. Con tan poca historia, nuestra Banda es ya toda una institución en Uncastillo que demuestra de concierto en concierto el fecundo resultado de su vocación y trabajo constantes, y el acierto de su director, Javier Blanco al frente de un conjunto al que ya hemos lanzado el reto de poner música a una película para las Jornadas del año próximo. Estamos seguros de que seguirán sorprendiéndonos.


En segundo lugar nos parece también destacable la experiencia de recuperación del actual Club o Ludoteca infantil como espacio de proyección. El antiguo Cine Parroquial fue este año la sede de las Jornadas donde se realizaron todas las proyecciones. Aunque acondicionado sin tiempo y con escasos medios, creemos que el experimento dio buenos resultados y que con una pequeña inversión el Club podría ser perfectamente esa sala que hoy no tenemos en Uncastillo capaz de acoger cómodamente a más de 100 personas, tanto para proyecciones como para otros actos. Esperamos que el Ayuntamiento, que sigue siendo un colaborador fundamental de las Jornadas, recoja la propuesta y la lleve adelante.

 

En tercer lugar nos gustaría destacar el hermanamiento con el Festival de Cine Mudo de Anères (Francia) cuyo director, Sylvain Airault nos visitó acompañado de otros cinco colaboradores del evento francés. Entre ellos se encontraba el pianista Jacques Cambra, que dio la réplica en Uncastillo a la actuación de Mariano y David Villafranca en Anères a finales de mayo. Esta colaboración con el Festival de Anères supuso también la proyección en formato cinematográfico de una película cedida por la Cinemateca Francesa, uno de los archivos fílmicos más importantes del mundo.  

En último lugar, aunque no por ello menos relevante, queremos reseñar la presencia en las Jornadas del director de la Filmoteca de la Generalitat de Cataluña, Roc Villas, la directora de su Archivo Fílmico, Mariona Bruzzo i Llabería, y el cineasta y especialista en restauración de películas Luciano Berriatúa. La Filmoteca catalana, es tras la Española, la segunda en fondos y actividades de España y siempre nos ha ofrecido su apoyo y colaboración. Luciano Berriatúa es un nombre internacional en el campo de la investigación y la docencia relacionados con el cine mudo. La presencia de estas personas en Uncastillo supone, además de un canal más de proyección de nuestra Villa, un reconocimiento a nuestras Jornadas, únicas en su género en España, y un espaldarazo al trabajo realizado hasta la fecha.


Levantamos el telón de las Jornadas la tarde del viernes 25 de junio con el ya tradicional refrigerio en la sede de La Lonjeta, donde inauguramos la exposición fotográfica “Zaragoza”, compuesta por 31 fotografías en blanco y negro y color de 11 autores vinculados al Colectivo Artymagen, que nos cedió la muestra. Armando Serrano, uno de los históricos del colectivo zaragozano, presentó la exposición acompañado por Santiago García, Jesús Pérez, Victor Puga, Marco Antonio Sarto, miembros también de Artymagen. La muestra fotográfica permaneció colgada en nuestro local hasta el 4 de julio.


Los miembros de Artymagen que nos acompañaron durante las Jornadas apreciaron el montaje de la exposición y se ofrecieron para nuevas experiencias de colaboración. La primera proyección la reservamos para la también primera película declarada Patrimonio Visual de la Humanidad por la UNESCO, Metrópolis, de Fritz Lang. Muchos conocíamos ya esta célebre obra futurista del maestro alemán pero creo que pocos habíamos tenido la oportunidad de verla en su última versión restaurada por la Fundación Murnau, con el sonido de la banda sonora original compuesta por Gottfried Huppertz para su estreno en 1927. Además contamos con la presentación de lujo de Luciano Berriatúa, que en pocas palabras nos puso en situación y contó cómo, a su parecer, además de los rascacielos de Nueva York, Lang se inspiró también en el trasatlántico en que viajó a Estados Unidos poco antes de realizar la película para concebir la arquitectura de la ciudad de Metrópolis.


La mañana del sábado incorporamos al programa por primera vez una proyección concebida expresamente para los niños: se trataba también de Metrópolis pero en esta ocasión presentada y comentada por los actores Luis Bordonada y Oswaldo Felipe con la colaboración de la bailarina Ainhoa Aldanondo en su espectáculo infantil La Linterna Mágica. Fue todo un éxito, así que repetiremos la jugada. A la proyección para los peques siguieron las de los mayores con el cortometraje El corazón del mundo (The Heart of the World, 2000) del canadiense Guy Maddin (un rara avis del cine actual que rueda como los maestros del mudo) y Berlín, sinfonía de una ciudad (Walter Ruttman, 1927) ésta última acompañada al piano por Josetxo Fernández de Ortega, a quien agradecimos especialmente su desplazamiento a Uncastillo por la situación de duelo en que se encontraba aquel día. Josetxo acompañó con gran acierto el despliegue de imágenes de una película que marcó un hito en el cine experimental de la época.


Llegó la tarde con sus calores y asistimos a dos proyecciones, la película francesa de René Clair Paris dormido (Paris qui dort, 1924) que estuvo acompañada al piano por Jacques Cambra, y la norteamericana El hombre mosca (Safety last, 1923) interpretada por Harold Lloyd y acompañada al piano por Mariano y David Villafranca, que contaron con la colaboración al clarinete de Javier Chueca. Como en las sesiones de antaño, el proyector nos hizo una jugarreta y rompió una correa especial incorporada para poder proyectar a 18 imágenes por segundo (las pelis de hoy van a 24 i/s) pero Miguel Ángel Vicen, nuestro amigo proyeccionista, solucionó enseguida el problema. En esta sesión de tarde nuestro alcalde en funciones, Laureano Tabernilla, junto a Mariano Villafranca y Alfredo Giménez, presidente de La Lonjeta, entregaron las distinciones de las Jornadas, como siempre talladas en piedra por el taller de cantería Olnasa, a la Filmoteca de Cataluña, el Festival de Cine Mudo de Anères y Luciano Berriatúa.


Finalizada la sesión, la Banda Municipal de Uncastillo ya tenía sus atriles montados en la Plaza de la Villa donde nos ofreció un concierto basado en música de bandas sonoras al que siguió una cena popular preparada para 200 personas por el Restaurante Casa Fortún. No quedó ni una rueda de chorizo.

El sábado había dado de sí pero aún quedaba la sesión de noche con una proyección muy especial: Luces de la ciudad (1931), de Charles Chaplin. Cincuenta personas entre las que se encontraban unos cuantos niños y varios abuelos y abuelas, compartimos risas con una de las más grandes obras del cineasta más conocido de la historia y su inmortal personaje Charlot.


La mañana del domingo estaba reservada al cine documental y aficionado con la proyección de tres documentales del turolense Segundo de Chomón sobre Barcelona, Burgos y Gerona (1911-12) acompañados por un dúo de clarinetes a cargo de Annabelle Esteban y Juan Castón. Como veis, la nómina de músicos que se animan a colaborar con las Jornadas crece de año en año. Lo mismo ocurre con las entidades culturales privadas y las instituciones. Así, tras Chomón proyectamos materiales documentales del cineasta castellano Tomás Camarillo (1927-28) cedidos por el Centro de la Fotografía y la Imagen Histórica y la Diputación de Guadalajara. El documental Manhattan (1921), de los norteamericanos Charles Sheeler y Paul Strand, precedió a una de las obras maestras del ruso Dziga Vertov, El hombre de la cámara (1929) con la que cerramos la sesión.


La clausura estaba reservada a otro maestro de la dirección, King Vidor, que en 1928 estrenó Y el mundo marcha (The Crowd), entrañable historia familiar sobre las duras condiciones de vida en una gran ciudad como Nueva York. Y eso fue todo o casi todo porque hay cosas que no pueden transmitirse con palabras… como cuando uno ve una buena película y tras contarsela a alguien le dice para intentar completar su imperfecto relato: “…tienes que verla”.

 

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